El fin de la sequía

Boca se consagró campeón del fútbol argentino tras el 1-0 sobre Tigre y volvió a festejar después de tres años. Para los Xeneizes fue mucho tiempo y ayer pudieron cortar la racha sin logros que pareció más de lo que fue.

El plantel de Boca festejando el título local número 31 del club. Gentileza: www.diariochaco.com
El torneo de 30 equipos llevó al plantel y a los hinchas por distintos estados de ánimo, eso en innegable, pero todos se antepusieron a los sube y baja emocionales y alzaron el título nacional después de cuatro años (el Apertura 2011 había sido el último a nivel local). A este Boca dirigido por Rodolfo "Vasco" Arruabarrena le propinaron varios golpes y por eso este torneo es tan festejado por todos. Porque tuvieron que dejar atrás las pesadillas de las eliminaciones con River en Copa Sudamericana y Copa Libertadores y jugarse las últimas fichas al torneo local y a la Copa Argentina, donde jugarán la final el miércoles con Rosario Central. El gran paso lo dieron. Entre los dos torneos el fundamental era el recién conseguido. De todos modos, ni el hincha ni el plantel se conforma. Ahora van por todo. La Copa Argentina, que fue la última consagración de Boca (2011/12) previo al torneo 2015, es la que falta para terminar de la mejor manera el año. Mientras tanto, la alegría no cesa con el título que obtuvieron de la mano de Carlitos Tevez.

Cuando sonó el pitazo final de Fernando Beligoy, fue como un renacer para el hincha. Desde aquella Copa Argetina del 2011/12 que no festejaba y la mayoría de los otros equipos denominados grandes sí. La espina se intensificaba cada vez más y hacía esperar para un nuevo logro azul y amarillo. En el último tiempo el que sufrió más críticas, presiones y reproches fue el Vasco, que tuvo que arrastrar todo eso hasta el desahogo dominguero. Lo cuestionaron de que no tenía pasta para los partidos importantes, que le jugaba en contra la famosa rotación y que no ganaba los duelos determinantes en los que debía hacerse de los tres puntos. Además, su currículum plasmaba las eliminaciones con el rival de toda la vida, que pesaba en la balanza y mucho. Pero todo el equipo, con Tevez como bandera, salió adelante de las tormentas que azotaron a La Boca meses atrás y se quedaron con el Julio Grondona, en el que dominaron -prácticamente- de principio a fin.

A pesar de las críticas recurrentes, sobre todo de la prensa, Boca fue el más regular y contundente del torneo. Las estadísticas lo avalan. Los Xeneizes registraron 20 alegrías, 5 igualdades y 4 derrotas en 29 encuentros. Además, a una fecha de finalizar el certamen, son el equipo que más tantos metió con 48 y el que más diferencia de gol tuvo con 25 entre a favor y en contra. La eficacia que tuvo el Vasco habla por sí sola de la labor del cuerpo técnico: 73,56%. Es indudable de que fue el mejor en el balance general. Quizá no jugó a veces de una manera lujosa pero golpeó en los momentos oportunos para lograr el objetivo final. Y los dos factores que hicieron estallar al pueblo boquense fue que lo ganaron con Carlos Tevez como líder máximo y porque cortaron una racha negativa de tres años sin levantar una copa. Igualmente no se quedan con eso y ahora van por el combo ante el duro Rosario Central de Eduardo "Chacho" Coudet. 

El modelo del barrio

Carlos Tevez es un espejo para los más chicos. Hace años se ganó el apodo de "el jugador del pueblo" pero lo sigue reafirmando. Resignó millones de dólares en Europa para volver a Boca en el mejor momento de su carrera pero los más necesitados lo ven como un modelo a seguir. No sólo por su trayectoria destacada, sino porque los hace soñar con alcanzar la gloria en un futuro.

A Tevez la vida de los lujos nunca le quitó el sueño y jamás se olvidó del barrio. Ése que le enseñó a ser un hombre y conocer los códigos de la calle, como ha resaltado en más de una nota. Fuerte Apache fue su casa y la sigue siendo. Además de ser el pibe que tuvo una vida dura y llegó a ser exitoso, es el arquetipo de persona que los alienta a no dejar sus sueños olvidados.

Carlos Tevez con los chicos del comedor "Bichito de Luz". Foto: @BocaJrsOficial
La vida en un lugar de bajos recursos no es un viaje de egresados. Están los laburantes que se despiertan a las cinco de la mañana, los pibes que paran todo el día en la esquina, los chorros que salen a hacer alguna que otra billetera, los drogadictos que andan doblados a toda hora, los que juegan al fútbol en cualquier baldío o potrero, las amas de casa caminando con sus nenes por las calles angostas y demás. Así crecen los más jóvenes y -a veces- esa realidad marginal interfiere en la búsqueda de sus sueños. Es como si se desintegraran al notar la ausencia estatal y la estigmatización en general. Algunos buscan su salida corriendo detrás de una pelota y así le pasó a Carlitos. Por suerte. Porque podría haber terminado muerto en una esquina o robando por ahí. El fútbol lo salvó. Él lo afirma constantemente. En Fuerte Apache lo aman los de Boca, River, Racing, Independiente. Todos, en realidad. Porque es un tipo que no reniega de su pasado y que le gusta señalar de dónde viene. Sus festejos en la Juventus mostrando nombres de distintas villas, lo respaldan. Y es más que el simple "jugador del pueblo". Es un espejo al que anhelan parecerse en mayor o menor medida. Y no es sólo una ilusión. Tienen el ejemplo a la vista todos los domingos por televisión. Tevez, con su humildad a flor de piel, acepta que es un referente para los que viven como él en sus primeros años. Y lo justifica con cada paso que da.

El viernes por la mañana recibió en La Bombonera a 80 chicos del comedor "Bichito de Luz" de Fuerte Apache. Ni la lluvia frenó los colectivos escolares que los llevaron al Templo boquense. Recorrieron el estadio y entraron al vestuario -que tenía la camiseta de cada jugador colgada-. Además, se fotografiaron con algunos jugadores del plantel cuando finalizó la práctica. Incluso con su ídolo, claro. Un sueño de película. Muchos (por su corta edad) no habían disfrutado de su primera etapa en Boca. Carlitos cumplió uno de los tantos deseos de ellos: conocerlo. Y, a su vez, prometió abrirles las puertas de los entrenamientos y partidos a quienes tengan buenas notas en la escuela. "El estudio primero", le expresó a Telefé. De esa manera, junto a Boca Social, Tevez los incentivó para que no dejen de lado el colegio. 

Los chicos retornaron a su barrio felices y al canto repetitivo de: "Que de la mano, de Carlos Tevez, todos la vuelta vamos a dar". En la cabeza de esos chicos y otros tantos ronda el pensamiento de que pueden ser como él, ya sea en el deporte o en lo que se planteen. Tevez, un sinónimo de lucha y humildad.